viernes, 23 de diciembre de 2011

Navidad, tiempo de amor, paz y felicidad.

Nacimiento. Nuevo ciclo de vida y tiempo de movimiento espiritual. Fecha llena de sentimientos encontrados, en las cuales uno se llena de recuerdos y se sensibiliza profundamente. Es un momento, en el cual hasta la persona más aturdida por la rutina, se toma esa pausa para bajar las pulsaciones y abrir su corazón. Que fiesta mágica  y cuantas emociones. Momento para curar heridas y superar diferencias con quienes estamos distanciados. Época para reafirmar al amor como el motor de toda nuestra vida. Algunos más, otros menos, pero a todos nos toca re descubrir que nuestro camino se construye en base a nuestra familia y a los vínculos cotidianos que vamos cimentando día a día. Solo basta mirar a nuestro alrededor, para darnos cuenta la cantidad de seres humanos, a los que, con nuestra simple mirada y sencillo saludo, podemos llenarlos de alegría con esos simple gestos hechos con ternura y desinteresadamente. Cuanto mejor sería el mundo si solo nos dedicásemos a  tirar buena onda y mostrar sonrisas, en lugar de andar poniéndonos de mal humor y descargando nuestras miserias personales erróneamente en quienes ocasionalmente nos encontramos cuando nos levantamos con el pie izquierdo. Uno se nutre cuando escucha y contempla al otro como a un semejante. Quienes hayan hecho alguna vez un acto caritativo o solidario, saben que la expresión de esa cara que recibe el beneficio, dice absolutamente todo y colma el espíritu de gracias. Las palabras quedan de lado. Sentimos que el corazón se desborda de plenitud.
Por eso creo, que en esta Navidad 2011, debemos proponernos al menos un simple objetivo: Tratar de poner día a día, ese granito de arena que es nuestra sonrisa diaria, para que quienes la reciban o puedan contemplarla, se contagien y puedan propagar la energía positiva por todos lados. Es algo simple, que no cuesta nada, y nos va a ir transformando en mejores seres humanos.

Que tengan una muy Feliz Navidad junto a sus seres más queridos y disfruten cada momento. Mucha paz y pura vida siempre para todos.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Almar a primera vista

Almar a primera vista                                                                 

Al verte por vez primera
me cautivaste con tu encanto
y mi cuerpo entero
se estremeció en un instante.

Con cada metida al alba
fui llenando mi corazón
de celeste y naranja,
y fundiendo emociones
con el azul de tu calma.

Tus delicadas pendientes,
muchas veces serenas
fueron pintando mi mente
y llenando de sal mis venas,

Y en las bravías sudestadas,
en esas metidas salvajes,
me fui transformando,
poco a poco y con traje,
en un jinete aguerrido
para domar el oleaje.

Al crecer me diste abrigo,
y me enseñaste a quererte,
ya que fuiste cobijo
en mis días más tristes.

Me ponía muy arisco
cuando no venían las olas,
pero al moverme del pico
aparecían raudas y solas.

Aprendí la paciencia,
y a disfrutar el momento
sabiendo que la onda
llega siempre a buen puerto.

El agua de tu cuerpo
que transita pura y viva,
me enseñó en silencio,
a energizarme en armonía
con su sabio movimiento.

Grandes recuerdos tengo
y grata enseñanza dejaste,
y un espíritu aventurero
en mi personalidad forjaste.

Gracias por iluminar mi camino
mar del alma querido,
porque al haberte conocido
le diste a mi vida sentido.

                                 Pura vida y aloha para todos.
                                     El surfero del amanacer.

Mar de ilusiones.

Vuelvo a escribir. Es la una y cinco de la mañana. Llueve intensamente. Las gotas golpean las chapas, las cuales resuenan al compás del agua que cae. Se escuchan los estruendos de los truenos y los resplandores de los relámpagos iluminan intermitentemente las ventanas. Estoy solo en el comedor, en medio de la oscuridad. Lo único que brilla es la pequeña pantalla de la laptop. Soledad total. Momento de encuentro personal con mi alma. Estoy completamente desnudo ante mi ser. Los días pasados han sido de intensa melancolía y cargados de reflexiones, los cuales han sido relajados en el momento de entrar al querido y majestuoso Mar Argentino, dueño de tantos recuerdos mágicos.
La vida es, de cierta manera, solitaria y compleja en los momentos de dificultades. Si bien tenemos gente que nos rodea y nos alienta, no nos alcanza todo aquello que nos dicen para darnos ánimo. Creemos que nuestro sufrimiento es desgarrador y nos cuesta entender porque. Nos paralizamos por algunos instantes, pero después  entendemos que la vida sigue y que las cosas suceden por algo. No sabemos bien porque, pero le tratamos de dar sentido a eso, para poder aprender y capitalizar esas situaciones. Nos agarran llantos de profunda tristeza, dudas terrenales sobre nuestra existencia y replanteos interesantes para analizar a fondo. Quisieramos tener la bola de cristal para saber como sigue nuestra historia, hasta que nos damos cuenta que es mejor fluir lentamente y dejar que cada cosa vaya decantando minuciosamente. Y así, sin darnos cuenta, esa lluvia en la oscuridad de la noche, llena de ruidos chisporroteantes, se va transformando en nuevas ilusiones plenas de luz y esperanza, en el amanecer silencioso del nuevo día, sabiendo que lo que viene va a ser para mejor y para que nuestro ser brille con más fuerza. El mar de nuestra alma está lleno de ilusiones nuevas por vivir.
                                                                                                    Pura vida y aloha para todos.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

La fragilidad humana.

Un silencio vale más que mil palabras dice el dicho. Nada más cierto que eso. Hay momentos en los que las palabras sobran, situaciones en las que uno quisiera que la tierra se lo tragase. Esconder la cabeza como el avestruz bajo ella. Pero es imposible hacerlo. La realidad hay que enfrentarla día a día, tratando que esos desafíos o pruebas que se nos presentan, se transformen en oportunidades de crecimiento personal, en las cuales podamos re-descubrir nuestra verdadera esencia y la madera de la cual estamos hechos. Que difícil, no?  
Que misterioso es todo. Un día estas, al siguiente no. Te lloran un tiempo, y luego lentamente todos siguen con su derrotero diario. Y el mundo sigue sin inmutarse siquiera por ese ser que ya no está físicamente. Adonde vamos a parar es la pregunta que nos hacemos todos. El miedo a la desconocido asusta. Esa sensación de que uno se va a dormir y no va despertarse más causa escalofríos. Para los creyentes sera la reencarnación o la vida eterna de la felicidad allá en el cielo. Para otros, un viaje a una nueva dimensión, y así sucesivas teorías. Es para reflexionar, porque a todos nos llega tarde o temprano el momento. Entonces que hacemos con nuestra fragilidad humana? ...... Continuará mañana....
                                                                     Buenas noches y Pura vida para todos.

jueves, 8 de diciembre de 2011

La vida es felicidad en movimiento.

Estoy en Mar del Plata. Ayer se me complico para escribir porque llegue tarde. Hoy tuve un reencuentro con el mar. Después escuche esta canción, que resume una serie de emociones y sentimientos de estos días. Siempre para adelante, a pesar de caer y golpearse, ya que eso es lo que nos enseña y templa el carácter. Disfruten este tema y escuchen la melodía y la letra. Es muy emocionante y llega al alma. Pura vida para todos.

martes, 6 de diciembre de 2011

El amor está más allá del horizonte.


La mirada de ella en el sol
El viejo estaba solo, parado al borde del acantilado. Contemplaba el mar silenciosamente. Tenia una imponente figura, de un metro noventa de altura aproximadamente, marcada por una barba tupida y una gorra marinera,la cual estaba estampada en la frente con un ancla. Su piel era curtida y llevaba puestos unos jardineros de jeans muy gastados, pero bien cuidado. Debajo lucía una fina camiseta con rayas horizontales blancas y azules; Y en los pies unas botas negras cuarteadas, pero llamativamente bien lustradas. Todas las tardes, al bajar el sol, iba a disfrutar el imponente atardecer, que con sus tonos celestes, naranjas y azules, pintaban alegremente el horizonte. Se quedaba dos horas observando, y luego se iba. Lo hacia siempre con una sonrisa y haciendo una reverencia con su gorra en seña de saludo. Cierto día, un niño de unos doce años, se acerco al hombre cuando finalizaba su ritual, y con ironía y algo de curiosidad le pregunto: "Señor, porque se queda siempre parado mirando dos horas al infinito, si nunca pasa nada?". Él lo miro con ternura y le dijo:" Hijo, el horizonte no termina allí. Detrás de él hay miles de sueños y personas que van tras ellos. El mío se cumple aquí, día tras días, cuando contemplo y escucho a la mujer de la cual me enamoré en el litoral brasileño hace treinta años". El chico lo volvió a mirar sorprendido,e inmediatamente le hizo otra pregunta: " Pero si no hay nadie con quien usted pueda hablar?" El hombre mayor lo miro dulcemente unos segundos y le dijo: " Ella no está físicamente acá, pero esta presente en el sosiego de la naturaleza. Al escuchar el sonido del mar y sentir la brisa marina en mi cara, estas sensaciones se transforman en palabras que penetran en el corazón de manera silenciosa y, a su vez, puedo ver en el sol su mirada angelical. La vida tiene límite, las cosas se vencen, pero el amor no tiene horizonte, ya que permanece eternamente". 
El joven se fue meditando, y aprendió una nueva lección.
El amor verdadero dura para siempre y se manifiesta al escuchar, sentir y contemplar con el alma y el corazón a las personas que nos rodean, los hechos que nos suceden y los lugares donde estamos.

lunes, 5 de diciembre de 2011

La luna que llena el alma.

La noche llega fresca y serena. La playa se vuelve solitaria y la arena va perdiendo temperatura luego de un día de sol abrasador. El mar, cansado de bombear olas durante todo el día para que los surfistas las deslicen y los  bañistas se zambullan en ellas, va convirtiéndose, nueva y lentamente, en un espejo de agua calma, casi inmóvil. Solo se escuchan los sonidos de algunas gaviotas, el chapoteo de algunos peces que saltan y el tenue quiebre de las olitas sobre la orilla. Todo va preparándose para que aparezca ella una vez más, radiante y triunfal, en medio de un cielo brillante de estrellas. El ambiente comienza gradualmente a enmudecer, como si supiese que el espectáculo esta por comenzar.Y finalmente llega, asomando su figura despacio y con mucho glamour, con un un color anaranjado que desborda elegancia. Es majestuosa e imponente. Solo su presencia puede generar tanta emoción y un impacto semejante. Va subiendo con firmeza y sin dudar, dejando una estela resplandeciente, la cual se refleja en ese océano que la contempla cautivado por su belleza. Quienes se acercan a la costa para apreciarla, se quedan en silencio y mudos observándola, hipnotizados y perplejos por semejante exhibición, dejando que sus retinas capten para siempre esa fotografía mágica, y que los oídos se deleiten con el susurro del aire marino que envuelve la cálida escena. Es ella señores. La invitada de lujo por excelencia una vez más. La luna, que sobre el mar, llena de felicidad y de paz el alma.

domingo, 4 de diciembre de 2011

El faro que ilumina mi esperanza.

Es un domingo especial. Después de viajar un año en  mi pequeño barco en la tranquilidad del océano azul, con ella, tierna y encantadora, nadando a mi lado vivamente, me encuentro de repente capeando la tormenta más grande a la que me he enfrentado hasta el momento. El cielo se vuelve oscuro y tenebroso. Los relámpagos destellan fulgurantes. El mar está embravecido y ella no está ya a mi lado. Su presencia, si bien era misteriosa, me llenaba de paz y guiaba mi ruta. Ahora, mi destino en estas aguas turbulentas es incierto. Las grandes olas mecen arriba y abajo, sin cesar, mi pequeña embarcación. La repentina noche, negra y amenazante, se desgarra por el bramido de la furia del oleaje. No tengo referencias de tierra firme. Solo tengo una pequeña linterna, que con su tenue foco me permite tímidamente visualizar mi mapa. Estoy solo. Completamente. Tengo miedo. Pasan las horas, y trato de mantener la calma. Estoy desesperado y pienso en esa dulce compañía que tenía mientras todo marchaba bien. De pronto,me parece ver un leve destello, el cual pasados cinco segundos, vuelve a repetirse. Mi angustia comienza a disminuir, y trato de observar la dirección de la luz. Logro dominar el bote y enderezarlo hacia ese resplandor. Siento que me iluminan y descubro la razón. Es un faro. Brota bondadoso y compasivo de esa terrible oscuridad. Agradezco a Dios el poder contemplar esos rayos intermitentes que salen de ese guardián marino. Atraco el barco al reparo de la tempestad, bajo el manto protector del coloso lumínico. He pasado una gran prueba. Mañana continuaré con mi viaje. Tengo nuevas energías y la esperanza de que vuelva a aparecer esa bella sirena. Solo Dios sabe si ella querrá acercarse nuevamente.