martes, 17 de enero de 2012

El amor en armonía transforma cualquier lugar en paz y serenidad

Son las once de la noche del martes 17 de enero de 2012. Estoy sentado en la galería de una casa en Santa Bárbara, frente a  una laguna, cuyas aguas se mueven jugueteando y generando pequeñas olitas . El viento sopla aliviando la humedad que hay en el aire, y su sonido resuena con distinta intensidad a cada instante. Las estrellas brillan y se funden con los sonidos de los bichos de la noche. Hay una paz que flota en el aire, creando un espacio especial para inspirarse y escribir. Que lindo es sentir a la naturaleza expresarse vivamente  y poder regocijarnos en su cálida sinfonía, la cual llena todos nuestros sentidos y los potencia. Ella está en todos lados, y solo basta con abrir nuestra mente y corazón para que podamos encontrarla en armonía en cualquier parte, y no pensar que es el entorno natural o físico el que nos va a dar esa paz  y serenidad como erróneamente pensamos.

Como amante del mar, hasta hace un año y medio atrás, creía que solo en esos lugares mágicos sería feliz. La realidad me demostró que para ser feliz no es necesario estar en el mar, sino que lo importante es conocerse y quererse a uno mismo, y así lograr ese balance  interno para estar en armonía y serenos con cualquier persona y en cualquier lugar. 

Aprendí también, que muchas veces, estando en ese tipo de lugares agrestes,  llenos de energía y belleza, nos dejamos llevar por esa pasión y clima social festivo que genera el lugar sin medir consecuencias, o nos encandilamos con alguien o algo inconscientemente por la simple razón de querer llevarnos algo de ese lugar mágico que tanto vamos a extrañar o nos encariñamos con el mismo sitio y creemos que ahí tenemos que vivir para ser plenos, sin darnos cuenta que en todos lados algo sacrificamos y la perfección no existe. Y por ello terminamos confundiéndonos con ideas que son difíciles de realizar, o descuidándonos a nosotros mismos, o perdiendo relaciones realmente valiosas, que fueron construidas paso a paso a base de amor puro y verdadero, llenas de entrega y ternura, razones por las cuales la vida tiene sentido. 

Es bueno y sensato poder reflexionar todo lo que tenemos y lo que somos para no tomar decisiones apresuradas, que puedan lastimarnos o herir a otro innecesariamente. Igualmente, las personas que nos aman desde lo profundo del corazón van a estar siempre a nuestro lado, pase lo que pase.

Quiero cerrar contándoles algo fuerte que viví hoy y está estrechamente vinculado con esto, aunque muchos crean que no. A la mañana fui a la Casa de la Bondad (es un pequeño edificio, moderno y sencillo, donde se recibe y atiende gratuitamente a enfermos en estado terminal y prácticamente a punto de morir) para empezar a trabajar como voluntario. Al entrar, pude sentir una paz y una calma que llenaban el alma. Luego de conocer la casa con Ana, la directora, pude ver a Enrique, un señor mayor, en su últimas horas de vida, y estuve en el momento justo en que entraba un nuevo paciente, Luis, con el cual empecé oficialmente mi labor. Junto con las camilleros que lo habían traído, lo colocamos en su cama mientras sus hijos lo acompañaban con mucha entereza. Luego hablé brevemente con uno de ellos y me despedí. 
Lo que experimenté ahí fue intenso. Salí conmovido y con los pies sobre la tierra, valorando absolutamente todo lo que tengo, y dándome cuenta que hasta en donde hay dolor y en un lugar en el que físicamente no haya la belleza natural que a uno le gusta, la entrega desinteresada que hay en el mismo, hace que pardojicamente  sea un sitio lleno de color y esperanza por el amor que se brinda y la paz con la que se van  de este mundo esas personas desamparadas en su enfermedad. Sé que es difícil comprenderlo, pero es real. El amor transforma todo en armonía y logra hacernos personas Mejores y Felices con mayúscula. 

Espero que en cada lugar en el que nos encontremos, podamos ser siempre felices y disfrutarlo sin la necesidad de buscar algo pasajero afuera de nosotros mismos para lograrlo, sino que podamos hacerlo con el corazón abierto y en armonía con nuestros afectos.

Los quiero mucho y pura vida para todos siempre. 

                                                                              Fede Petersen





lunes, 9 de enero de 2012

AMar la naturaleza para aprender y crecer.

Mañana de lunes nueve de enero. Día de intenso calor. Humedad que sofoca. Son las ocho menos diez de la mañana y me estoy bajando del auto de mi primo, luego de haber tenido un viaje de cinco horas y veinte, lleno de condiciones climáticas de todo tipo. Estamos volviendo después de haber tenido un fin de semana a puro sol y olas en Quequén, un lugar tranquilo y con el mar de fondo como escenario.

Que contraste más grande, y cuantas cosas movilizan adentro de uno, el cambiar tan abruptamente de un entorno natural sencillo a una ciudad de cemento llena de bullicio. Creo que a pesar de lo duro que es el shock, es cierto, también, que el estar en un lugar alienado, nos hace disfrutar y valorar luego esos lugares extraordinarios de una manera especial y con una óptica distinta. Seguro que sería ideal vivir en un lugar de esas caracterísitcas, pero seguramente allí sacrificaríamos algo también. O no es así? La vida no es perfecta, y siempre uno sacrifica algo para aprender y crecer.

El mar, ese lugar misterioso y mágico a la vez, donde las preocupaciones, el stress y  el ruido se diluyen, dando paso a ese profundo silencio que nos conecta con nuestra alma y esencia. Que afortunados somo aquellos que podemos disfrutarlo, contemplarlo y sacarle esa energía y paz tan grandes que nos transmite. Si solo pudiésemos aplicar el uno por ciento en cada acto de nuestra vida, nuestras acciones fluirían de una manera mucho más relajada y llenas de armonía.

Y no hay nada más lindo que compartir estas vivencias con una mujer al lado, que las aprecia de la misma manera que uno las siente. Ella, en este momento, está en otro lugar especial, rodeado por el querido mar. Que gratificante es, y que felicidad me da, a pesar de lo mucho que la extraño, el saber que está en conexión con esa masa enorme de agua llena de vitalidad, y que tanto bien nos hace y nos plenifica a ambos como personas.

Mientras la espero a que vuelva y me cuente todos los detalles de su increíble viaje, sigo trabajando en mejorar y crecer como persona, acá en la ciudad, donde aprendo día a día a valorar y querer más esa naturaleza majestuosa y única, que tantas alegrías me ha dado y sigue dando, pero sobre todo, a querer a la familia espectacular que Dios me ha regalado, la cual me ha bancado y apoyado incondicionalmente a lo largo de mi camino por este mundo.

A disfrutar cada momento, y a entender también, que después de cada esfuerzo viene esa recompensa única que es la satisfacción de haber dejado todo, la cual nos llevará a estar en balance con nosotros mismos en el lugar que sea. Que sepamos transmitir desde la paz de nuestro corazón, mucho equilibrio y amor a quienes nos rodean.

Pura vida siempre para todos.

viernes, 6 de enero de 2012

Iluminando un nuevo año.

Terminó el 2011. Se fue un año cargado de experiencias positivas, y de momentos dolorosos también. Fue un tiempo de mucho crecimiento y sacrificio personal, en el cual fui pasando por diversas circunstancias. Uno va creciendo y adoleciendo en mucha cosas. Varias se dan razonablemente en los plazos adecuados, y muchas otras llevan un tiempo más prolongado para decantar. Muchas veces, nuestro pasado y esa historia personal, llena de particularidades que uno solo sabe, nos juegan en la mente malas pasadas. Lo importante es saber que en nuestra vida, muchas veces necesitamos ayuda - y que alguien nos oriente para enfocarnos en lo que nos hace bien-, pero más que nada, que somos únicamente nosotros los que determinamos como encauzarla para salir definitivamente adelante.  Los seres humanos somos expertos en autoboicotearnos. Es más fácil ver siempre lo malo, que todas las cosas buenas que tenemos. Es una conducta cómoda y simple para escondernos de nuestra realidad,¡ y cuanto mal nos hace!. Las culpas son los pretextos o barreras que tienen los mediocres para no enfrentarse con el derecho  que tienen de llevarse el mundo por delante. Pero en algún determinado momento, el click para cambiar la perilla al comando acción surge en quien busca superarse.El hambre por auto-realizarnos, tarde o temprano, nos da esa cuota de fuerza y  energía para salir a comernos la cancha con toda la polenta. Entrar en acción nos va dando el empuje y la motivación necesaria para generar nuevos desafíos y nuevas metas de superación. Debo admitir que he tenido este tipo de actitudes a lo largo de mi vida muchas veces, pero con el paso del tiempo he ido saliendo de ese letargo auto-destructivo que uno a veces tiene. Igualmente, no hay que bajar la guardia, ya que la lucha es diaria y nunca se termina.
El 2012 recién arranca. Cada año que comienza viene con una energía especial y nos brinda la posibilidad de emprender nuevos objetivos con aire renovado. Depende de cuan enfocado estemos y la actitud que tengamos, para que todo aquello que venga sea para mejor y lleno de luminosidad. Si nosotros no le ponemos brillo y color a la vida, el universo pierde una fuente invaluable de luz. 
Faro Pigeon Point, San Francisco, California.
Que en este nuevo año que estamos empezando, podamos ser pequeños faros que iluminemos en 360 º por donde caminemos.

    Feliz año y Pura Vida para todos en este 2012.