Una reflexión simple
y sincera, llena de agradecimiento y perdón, en una breve y auténtica síntesis
de mi vida.
Hoy, 26 de junio, hace un año la vida me daba una nueva
oportunidad. Me puse en el límite más grande. Sensaciones de todo tipo invaden
mi mente y alma. Mi corazón está desbordado de sentimientos. Estoy
Estos últimos años, desde el primer accidente de 2007 (en el
cual también tuve la suerte de no sufrir consecuencias drásticas), la vida me
ha puesto en un sinfín de vueltas de todo tipo, y experiencias que me han hecho
crecer como persona. He vivido con altibajos constantes, tratando de lograr
encontrar ese camino o esa vocación en mi vida. El dolor que uno lleva por
dentro, el cual muchas personas deben sentir cuando hacen ese silencio que los
conecta con su verdadera esencia y sentimientos, son, por debilidades propias o
del mundo acelerado en el que vivimos, una procesión, a la cual muchas veces se
hace difícil de encauzar y encontrarle las respuestas adecuadas.
El regalo de tener una gran profundidad y las ganas de vivir
la vida con coherencia y transparencia, siendo bueno y dando lo mejor
desinteresadamente, se han chocado frecuentemente con las tensiones del entorno
social y lo que dicha clase teóricamente
pretende que fuésemos; pretensiones impuestas por un mundo al que solo le
importa que seamos máquinas productivas exitosas, y cuyo éxito se basa
solamente en cosas materiales o reconocimientos que alimentan solamente el ego
personal, por sobre los del bien común,
que son los que verdaderamente nos hacen más humanos y mejores personas. Y que
se entienda bien claro: No hablo del comunismo barato y tergiversado, sino de
solidaridad y servicio por aquellos que sufren soledad, pobreza, discapacidad u
otro tipo de privaciones. Leyendo un libro actualmente, leí esta frase que me
llegó profundamente, la cual fue hecha por un observador en una catástrofe
natural en el 2005. “Cuando lo piensas, si tu meta principal es ser feliz, vas
a ser infeliz; pero si tu meta principal es amar, vas a ser feliz.”
El amor bien entendido (y no me refiero al amor platónico y
romántico en el que todos se detienen, sino al verdadero y desinteresado), es
salirse de uno mismo, concibiendo que en la medida que tengo gestos reales y
que salen de nuestra compasión (empatía con los demás), quienes los reciben se
sienten realmente conmovidos y tocados por algo
alegre, sincero, profundo y positivo, que a su vez contagia felicidad derramada
en nuevas personas. Un beso con calidez y ternura, un abrazo cálido y
fraternal, una palabra de aliento con
sencillez y sinceridad, tanto para aquellos que conozco, como también para
aquellos que a veces la vida me pone delante. Y uno, a su vez, se siente pleno,
desbordante de felicidad, la cual muchas veces hace llorar de emoción al ver a
ese semejante con una sonrisa enorme. El llorar sana el alma y demuestra
autenticidad, valor y humildad. No degrada, sino que más bien enaltece el
corazón. La gente que señala que dicha expresión es muestra de debilidad, tiene
una triste dureza en el alma y la sangre. El mundo es mejor solamente con estos
gestos.
Conclusión: El Amor hacia los demás lleva a la verdadera felicidad. Si intentamos ser felices pensando solo en nosotros mismos y no en un contexto grupal de quienes nos
rodean, no podemos ser realmente plenos al no verlos a ellos contentos. El Amor
(siempre hacia los demás) es la base sincera de la auto realización personal,
que es lo que da Genuina y Plena Felicidad, y ésta no es una meta, sino que se da a cada instante, siempre que somos auténticos y entregamos Amor desinteresado.
En este último tiempo me he confundido y he hecho sufrir a
mi familia, amigos y mucha gente conocida que me respeta y me quiere, por
buscar esa felicidad sin presencia del amor
hacia los demás, y por no hacer esa pausa o ese silencio profundo y tan
necesario que la vida nos pide, de tanto en tanto, para encontrarnos con lo más
íntimo de nuestro ser, con esos sufrimientos que debemos enfrentar para poder
dar vuelta la página y seguir adelante
llenos de Amor.
Les pido sincera y profundamente perdón a todas aquellas
personas a la que les fallé en algo (familia, amigos, amigas o inclusive alguna
mujer con la que haya salido). He cometido muchos errores; lejos estoy de ser
perfecto y no me va a alcanzar la vida para serlo. Me he dejado estar, me he
abandonado, y no he puesto la garra y la tenacidad que todo ser humano tiene
dentro para enfrentarse a una adversidad. No puedo culpar ni a mis padres, ni a
nadie por esa falta de valentía y de vergüenza. Uno es quien, en definitiva,
tiene que tomar las riendas de su existencia y enfrentar esa prueba. No puedo ni
quiero vivir lamentándome por tal o cual sufrimiento, porque eso es huir y
escaparse. Lo he hecho durante mucho tiempo, pero es hora ya de sacarme la
careta junto con mis barreras e inseguridades. Me cuesta y estoy luchando para
lograrlo.
Tengo 35 años, cerca de cumplir los 36. He hecho en mi vida,
de cierta manera, lo que he querido, pero muchas veces sin escuchar
profundamente lo que mi corazón y alma me pedían, que creo, es donde está el
verdadero sentido de la autorrealización. Lo que me deja tranquilo dentro de
este sinuoso derrotero, es el saber que
fui fiel a mi esencia como persona y auténtico con mis sentimientos. Estoy sin
trabajo momentáneamente, viviendo aún en lo de mis padres, buscando mi destino,
con cierto abatimiento por mi situación, aunque tratando de reaccionar y
reencontrarme con lo vocación más profunda de mi ser y ese sentido tan lindo
que sé que mi vida tiene. Tengo a mi familia y a mi gente, pero internamente me
siento muy solo y necesito afecto. Me gustaría tener un abrazo cálido, besos y caricias de una mujer que realmente me valore por lo
que soy como persona, pero evidentemente por errores o inseguridades personales, es algo que he tenido muy poco verdaderamente en mi vida. Lloro escribiéndolo,
pero es real y me siento liberado al hacerlo. Creo que todos necesitamos de estas
cosas, porque el Verdadero cariño levanta el ánimo y lo fortalece.
Pero lo más importante hoy, a pesar de todo, es que siento
que mi vida vale la pena y todo lo que he vivido no ha sido en vano. Conocí
cantidad enorme de personas que me hicieron felices con solo compartir
momentos; lloré con mi familia y mucha gente que pasó por mi vida sin tener
mucha relación; compartí momentos felices y espectaculares. Viví, de cierta
manera, siendo auténtico conmigo mismo, y me equivoqué, últimamente también, por
estar confundido. Pero he amado y querido desinteresada y entrañablemente a
todos aquellos que pasaron por mi vida, me hayan hecho bien o mal. Estoy
orgulloso de ser quien soy y AGRADECIDO de que todos ustedes hayan podido
compartir, aunque sea, un segundo de sus vidas conmigo. Gracias por el cariño y
el afecto siempre hacia este sencillo ser humano que creo ser. El afecto que me
dieron todo el año pasado después de ese duro momento, es de los regalos más
importantes que me ha dado la vida. Soy feliz y mejor persona por eso, sépanlo.
Quiero, en este anteúltimo párrafo, dar mi
agradecimiento general a toda la gente,
lo más en detalle y en conjunto posible por única vez en mi vida. Léanlo por favor.
Gracias a Peter, Flor, Mecha, Chato, Papu, Malu, Guillo,
Moth, Chu y Rochi querida. Los AMO CON TODA MI ALMA. Gracias a mis cuñados y
mis tiernos sobrinos Bauti, Tini y Benja. Gracias a toda mi querida familia (Tíos, Primos
y sobrinos) por acompañarme, bancarme y darme sostén durante mi arduo paso por esta
vida; Gracias a mis amigos (Queridos
Fran y toda la gente del Dynamo) y amigas por estar ahí siempre en momentos
duros y por acompañar con tantas
anécdotas; Gracias a todas las familias amigas de mis padres y sus hijos por
compartir tanta amistad; Gracias a las hermanas Esclavas (Vero, Camila, Nacha,
Ceci, Elida, Elena, Josefa, etc) por hacerme mejor persona; Gracias a los curas
Ramíro, Diego, Jose, Eduardo y tantos otros por escucharme y animarme a darle
sentido a mi vida; Gracias a TODA (amigos, conocidos, etc.) la gente de Miramar
y, en especial, a mi familia adoptiva (María, Negrita, Basi y Achu) y a la
familia Kittlein (Oso, Elena, Lu, Fede y Guille) por hacerme sentir uno más en
ese lugar tan especial en mi existencia; Gracias a toda la humilde y rica gente de Santa Lucía en Corrientes,
Verónica en Buenos Aires, y Barrionuevo en Merlo, por darme tanto, tanto cariño
desinteresado y hacerme entender que la vida es simple y sencilla y darme;
Gracias a los grupos misioneros y aquellas humildes personas con las que compartí
momentos muy especiales y emocionantes; Gracias a la Casa de la Bondad y su
enfermeras Lidia y Esperanza por enseñarme el cariño y cuidado humano hacia las
queridas personas en sus últimos momentos de vida; Gracias a la gente de los
Hospitales Municipal (Miramar), Privado de la Comunidad (Mar del Plata),
Fernández y Británico por su dedicación y cuidado en mis momentos delicados; Gracias
a todas aquellas mujeres que
compartieron momentos de su vida a mi lado; Gracias a toda la gente de Soulmax
y a todos aquellos chicos y chicas que viajaron y coordiné que me enseñaron y
enriquecieron con tantas experiencias; Gracias a la querida gente de Porto
Seguro en Bahía, Brasil por su alegría; Gracias a todos aquellos y aquellas que
conocí y con quienes me divertí en mis años de estudio en distintas facultades
y cursos, sobre todo los últimos en CPEL; Gracias a los amigos y a la gente del
club Cuba, sobre todo a aquellos que trabajan y enseñan (mi amigo Ale y su
querida familia) o enseñaron (Alberto, Marcelo, Miguel, etc) en
silencio en el club y me han nutrido tanto durante mi vida; Gracias a toda la gente con la que trabajé y a la gente que conocí trabajando en la
noche que me bancaron e hicieron reír; Gracias a la querida gente de Uruguay
por darme tanto cariño (los extraño mucho); Gracias a toda la querida
gente de A Coruña (Mónica, Javi y Cande) y Portugal (Turko y Gaby, Ricardo
Ribeiro y familia, Silvano, Bruno, Tiago, Ruben, Ricardo Pinto, Joao y tanto
mas) por la ternura y la energía positiva que me dieron; Gracias a la gente de
mi barrio por cada día; Gracias a todos los que pasaron por mi camino
y me brindaron fuerza y contención; Gracias al mar, por llenar mi vida con su profunda
inmensidad repleta de vida y esa energía mágica de las queridas olas, con esos amaneceres
de sol increíbles y noches de luna naranja y blanca simplemente espectaculares
e imponentes; GRACIAS a todas aquellas
personas que con sus “capacidades limitadas” me conmovieron y me hicieron ver que
el único límite está en la cabeza y la mente de cada uno; y por último, Gracias
a vos Cualo, a Ruso, Clara, Topo, Tuno, Willy, Hernán, Quico, Susana, Fede
Fontecha, Andrés Inchauspe, Anita Korbs y tantos otros que ya no están acá
físicamente, pero que llevo en mi corazón y marcaron mi vida para siempre.
Dios me dio esta increíble vida, y todo lo que soy y lo que
tengo. Les pido, por favor, que me sigan acompañando y me apoyen, aunque sea en
silencio. Haré lo mismo de mi parte. Estoy en un proceso de maduración muy
grande, y sé que estoy cerca de lograr ese equilibrio definitivo que está
adentro mío, para poder seguir dando más y más de lo que me queda, devolviendo a
mi familia y a todos quienes me conocen ese pedacito de cielo, amor y paz que
tengo en mi corazón. Que Dios y la Virgen los cuiden y bendigan siempre a todos
ustedes y Pura Vida Siempre.
Los
quiero mucho de corazón
Fede María Petersen

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